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Juez brasileño cancela concesión del Maracaná a grupo liderado por Odebrecht

The Futbol Times

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Un juez de Río de Janeiro canceló hoy mediante una cautelar el contrato por el que el gobierno regional de este estado brasileño concedió en 2013 y por 35 años la gestión del famoso estadio Maracaná a un consorcio liderado por la constructora Odebrecht, informaron fuentes oficiales.

Un juez de Río de Janeiro canceló hoy mediante una cautelar el contrato por el que el gobierno regional de este estado brasileño concedió en 2013 y por 35 años la gestión del famoso estadio Maracaná a un consorcio liderado por la constructora Odebrecht, informaron fuentes oficiales.

Le decisión fue tomada por el juez noveno de Hacienda Pública de Río de Janeiro, Marcello Alvarenga Leite, por considerar que se registraron irregularidades en el proceso de concesión del considerado mayor templo del fútbol brasileño y que fue el escenario de las finales de los mundiales de 1950 y 2014.

De acuerdo con el juez, una de las empresas que integró el consorcio vencedor de la concesión, la IMX, tenía informaciones privilegiadas sobre la licitación pública por la que se otorgaron los derechos para administrar el estadio.

La IMX, una empresa controlada por el entonces multimillonario Eike Batista, integró el consorcio que se adjudicó la concesión pese a que también formó parte del grupo de empresas que desarrollaron el proyecto de concesión.

El juez determinó en su sentencia que el gobierno regional de Río de Janeiro, propietario del Maracaná, tiene que reasumir la gestión y mantener en funcionamiento todo el complejo deportivo, que incluye el famoso estadio, el estadio de atletismo Celio de Barros y el parque acuático Julio de Lamare.

La decisión judicial también determina que el Estado no puede demoler o cerrar los estadios del complejo deportivo.

Entre otros motivos por los que determinó la cancelación del contrato, el magistrado alegó igualmente que el proceso también permitió establecer que algunas de las millonarias reformas a las que fue sometido el Maracaná para adecuarlo al Mundial de fútbol que Brasil organizó en 2014 y a los Juegos Olímpicos de Río de Janeiro en 2016 eran innecesarias.

Tales reformas, además, fueron costeadas por el gobierno regional de Río de Janeiro pese a ser una obligación de la concesionaria, de acuerdo con el juez.

Dijo igualmente que el consorcio vencedor no realizó varias de las obras de revitalización del Complejo Maracaná con las que se comprometió.

“Del examen de pruebas producidas en el proceso se verificó que los acusados invirtieron el orden lógico del contrato de asociación público-privada. La regla según la cual el socio privado es responsable por las inversiones para beneficiarse de la explotación del negocio no fue cumplida y por ese motivo el negocio jurídico celebrado quedó sin efectos”, concluyó el juez.

El consorcio ya había intentado deshacer el negocio el año pasado alegando que los organizadores de los Juegos Olímpicos de Río no habían realizado todas las obras a las que se habían comprometido, pero la Justicia determinó entonces que no podía huir de sus responsabilidades.

Con capacidad para unas 78.000 personas, el Maracaná es un símbolo en la historia del fútbol, sede de la Copa Mundo de 1950, testigo ese año del célebre ‘Maracanazo’ y en 1969 del gol número mil de Pelé.

Además de albergar los Juegos Panamericanos de 2007, el estadio carioca también ha acogido conciertos de conocidos artistas como Frank Sinatra, Madonna, Paul McCartney y The Rolling Stones. EFE